Cambio del Padrenuestro

Verdad sin flecos

Entre las razones para realizar los cambios, obviamente, está el hecho de tomar las palabras al pie de la letra, cosa que tendemos a hacer cada vez que nos conviene destacar el significado que nos favorece para determinar diferentes ámbitos y situaciones.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así:

[Antes de 1988 y desde (>) 1988]

Padre nuestro que estás en los Cielos
> ... en el Cielo
santificado sea tu Nombre,
venga a nosotros tu Reino,
hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo,
> ... en la tierra como en el cielo,
El pan nuestro de cada día dánosle hoy
> ... Danos hoy nuestro pan de cada día,
y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores,
> ... ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
> ... y líbranos del mal».

/>
Así pues, el poder del dinero y el de la iglesia siempre han estado ligado en la historia de la humanidad, no es ningún secreto.

Entonces, en 1986, para no dejar lugar a dudas, ambos poderes llegaron al acuerdo de que había que realizar ciertos cambios, porque eso de "perdonar las deudas", así, tal cual, dejaba a los prestamistas como los eternos malvados, siendo un hecho cierto, de que sin ellos, la gente sin medios suficientes nunca podrían llegar a poder costearse las metas que se propusieran. 

Así, el concepto de "deuda" en la oración del Padrenuestro, se refiere a "un hecho o acción de maldad hacia Dios, la Vida, el resto de la humanidad, o hacia uno mismo". Pero al igual que pasa con las leyes, que las interpretamos según nos conviene en lugar de cómo están y para lo que lo están dispuestas, lo mismo pasa con la Palabra. 

Pasa también con las Bienaventuranzas, a las que muchos han dado una interpretación mezquina, culpando a la Iglesia de promulgar, que hay que poner siempre a otra mejilla y hacer lo que los poderosos (de la índole que sea) desean, y aceptar que "esa es la vida que ha tocado vivir". Y no es así.

Jesús proclama el amor fraterno, vivir con integridad y crear un mundo justo, desde la equidad y el compromiso del bien. 

Pero los hombres somos como somos: unos trápalas de mucho cuidado, sin honor ni gloria. 

Sin duda, la mayor cualidad que puede calificar a la humanidad, es su capacidad para corroer todo lo que existe desde su pensar y hacer; siendo que ante la muerte segura, es que quiere cambiar. 

Imagen de geralt (Px)

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