Detrás del "Todo sube"

Conflictos. Subida de precios.

La inflación se dispara y todo sale más caro. Todo cuesta más.

Resulta que con esto de la guerra, como siempre ocurre, la escasez de productos es algo inherente a los conflictos, ya que en un mundo globalizado y con una materia prima focalizada en ciertos países, hace que el transporte por mar sea lo primero en caer. 

 Hay tres cuestiones a tener en cuenta:

1. Si no se sube precios, el ciudadano no se verá afectado, con lo que seguirá consumiendo igual. 
Esto no puede ser posible, ya que el abastecimiento no es el de siempre, así que hay que recortar el consumo. 

2. ¿Quiénes se van a ver afectados mayoritariamente?. 
Pues los que menos cobran. En las rentas bajas.
Si ya de por si, en el día a día, han de compartir vivienda, gastos, transporte... vivir con los padres, etc., con una subida de precios que se dispara pues todo se agrava. 
Los que sí pueden seguir su vida normal, son las rentas altas.
 
3. A pesar de que sea necesario la subida de precios (tocar el bolsillo de la gente) para que se haga un consumo adecuado a las circunstancias, (porque así somos), no deja de ser curioso que sea el Estado, a través de Hacienda, el que siempre gane. No importa el conflictos que sea, que el Estado siempre saca dinero para llenar las arcas. 

Pero, ¿a dónde va ese dinero?.
¿Gestionan bien el dinero de todos?.
¿El ciudadano corriente nota que su vida mejora, y está convencido de que ese esfuerzo de pagar tantos impuestos merece la pena?.

Por ejemplo, el petróleo que la UE tiene de reserva para casos en los que hay problemas de abastecimiento, ya está comprado a un precio inferior al que pueda tener en el momento del conflicto, pero la subida de precios se la han aplicado igualmente. Es decir, que la ganancia para los Estados es inmensa. 
Las pequeñas ayudas que puedan ofrecer al consumidor, no son nada en comparación con lo que ganan con esa estrategia: comprar barato y vender muy caro.
Y esto ocurre con todo producto que tiene una alta demanda y es imperativo consumir.

Las ayudas o medidas que se aplican para mitigar el esfuerzo tan grande que ha de hacer el ciudadano, se aplican a todos por igual, sin importar la renta de cada individuo; cosa, por otra parte, que Hacienda podría diferenciar perfectamente.
Pero para el ciudadano que vive de manera holgada, moralmente, no es ético el que esas ayudas vayan destinadas a ellos, sino para aquellos que llegan justo a fin de mes, o ni eso.
Pero al que vive sin problemas económicos ve mal que se les excluya de las ayudas. 
Esto es algo increíble de comprender. Porque el problema no es que paguen impuestos como todos, y por tanto, tengan el mismo derecho que los demás... que claro que tienen el mismo derecho, ¡incluso más!, ya que pagan bastantes más impuestos que los que menos rentas tienen. 
Pero, en verdad, ¿necesitan esas ayudas?.
No. 
No las necesitan. 
Incluso hay quienes hacen trampas para poder aplicar esas ayudas y que les sean de mayor cuantía.

Hay que ver como somos, eh (?!).

El mundo funciona de manera global, así que esto de los conflictos (del tipo que sea) siempre van a crear la posibilidad de que los Estados se enriquezcan. Pero eso no significa que ese beneficio vaya a repercutir de manera positiva en el ciudadano. 

El ciudadano corriente seguirá siendo pobre o muy pobre. Será de ellos de los que el Sistema siempre se nutra. Y lo mismo para las empresas, que se ven obligadas a un consumo obligatorio si quieren seguir funcionando.

¿Es ésta la mejor manera de crecer y vivir?.

¡Y ojo!... sin olvidar cómo somos los propios ciudadanos quienes hacemos mal las cosas, de ahí que haya que poner límites y controlarnos.
Por desgracia, no importa el estatus, que la inmensa mayoría de la ciudadanía estaría dispuesta a trampear y a importarles el resto un bledo, con tal de vivir bien y consumir lo que les apetezca sin límite. Es la cultura del... "estando yo bien...".

También es cierto, que el Estado es el primero en dar un mal ejemplo.
De hecho, aprovechan la inflación como mecanismo de reducción de deuda, al tiempo que llenan las arcas.

Entonces, ¿dónde reside el problema real?. 

Diría que es una cuestión de Estado. Pero en este caso me refiero al Estado, como conjunto de la sociedad, y que no dejamos de mamar la cultura del trapicheo, la mentira y la falta de ética. 

Y, por otro lado, el Estado como institución que gestiona el dinero de todos y dirige los caminos a seguir, lo hace siempre desde la opacidad, la mentira y para el beneficio de los poderosos. 


Imagen de Alexandra_Koch (Px)

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