Tope a precios vs Reducir IVA

Topar el precio de los productos, o la reducción del IVA
El gobierno se plantea qué medidas tomar ante la escalada de precios por el conflicto de la guerra. Eso sí, el cálculo debe salir a ganar para el Estado.
1. Topar el precio de los productos ya llega tarde, con lo que los precios ya se han disparado, siendo "ahora" que quieren limitarlos.
El IVA se aplicaría el mismo.
Esto vendría a ser como aplicar una "tarifa plana" o un "tipo fijo", donde todo tiene un precio máximo al que se le aplica el IVA de siempre.
Esto no evitaría el consumo de muchos productos diferentes, lo que significaría seguir pidiendo variedad, sin saber cuánto pedir y gastar mucho transporte. Esto es malo para el Estado y para las empresas. La demanda debe reducirse al mínimo.
2. Por otro lado, tenemos la aplicación de un IVA reducido.
Esto es como una "tarifa/tipo variable", donde los precios varían y llegan a cualquiera sabe dónde (?!), mientras se les aplica un IVA reducido a cada producto en concreto. Con lo cual, esa reducción de IVA no serviría de nada para el pueblo, pero sí beneficiaría al Estado, ¡y mucho!.
¿Qué medida genera mayor beneficio al Estado?.
Diría que la segunda opción sería la elegida.
Las rentas bajas no podrán consumir todo tipo de productos, y los que consuman será de una manera moderada. Esto hace que el tope de precios sea lo más conveniente. Si no, los precios subirán, y aunque se aplique un IVA reducido, el coste final sería más alto que topando los precios, no sirviendo de nada esa medida. Es decir, no sirviendo de nada para el pueblo, pero el Estado bien que obtiene ganancias.
Las empresas tienen que comprar de manera obligada para poder funcionar, así que el consumo y el precio a pagar es alto.
Topar precios (que ya es tarde, porque están altos) y aplicar un IVA normal, garantiza una demanda más estable. Pues eso, una tarifa plana con la que el Estado sacará partido de manera más general y estable. Además, de que la ciudadanía vea mejor esta medida, y no la otra, donde se reduce el IVA, pero no pueden hacer nada con la subida del precio de los productos. Al final, eso desembocaría en un consumo de productos muy concretos, con un precio desorbitado, al que se le aplicaría un IVA reducido.
Esto haría que la variedad de productos que se deban traer sea menor, ya que el consumidor de renta baja, sólo comprará lo imprescindible, descartando todo lo demás.
Las rentas altas, aunque dispongan de solvencia económica, consumirán "lo que haya para comprar", comprendiendo que no puede haber de todo porque las circunstancias así lo exigen.
Las empresas también pedirán menos variedad de productos, lo que supone un menor gasto en transporte. Pero lo tendrán que pagar en la compra de los productos que sí tienen demanda, y que el precio subirá inevitablemente.
Así que en apariencia, aunque el tope a los precios sea lo mejor, el menor gasto para el Estado y, a su vez, el mayor beneficio, lo obtendría con la reducción del IVA.
Las empresas también saldrían, como poco, ganando lo de siempre. Pero si los precios de los productos sube y sube, el empresario tendrá que subir precios, quedando como "el malo" de la película para los consumidores, y no el Estado, que no es que no pierda, es que gana dinero.
Por tanto, lo mejor para el consumidor es una mezcla de ambas medidas: reducción de IVA y topar precios.
Pero, ¿quiere el Estado lo mejor para su pueblo, o para sí?.
Esto parecerá ridículo, ya que, en teoría, si el Estado gana, también gana el pueblo.
En la práctica, el Estado se gasta billones de euros en prácticas que no repercuten en el bienestar del pueblo.
Es dinero que no se vemos, pero que entre todos generamos, y que gastan en otras cosas que el pueblo ni se entera.
Y he aquí el gran problema, porque eso supone que el pueblo siempre está empobrecido y sometido a un sistema al que solo le interesa su productividad, y no su bienestar y crecimiento.
Y bueno, nosotros es que también nos conformamos con unas ayuditas y cerramos la boca.
Imagen de stevepb (Px)
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